La discreción, un valor que no se considera importante


La discreción, es una cualidad protectora, exclusivamente de origen mental; reside en la parte espiritual y consciente del cerebro, no en los puños ni en las actitudes de agresión.
El ser discreto, es una noble cualidad y el arte de saber guardar un secreto, de no hacer preguntas ni averiguaciones inoportunas, de no forzar la intimidad espiritual ni física de su prójimo allegado. El discreto, no impone su presencia molesta e inoportuna en la vida de las demás personas.
Existen cualidades de gran valor, las cuales de cultivar cada persona le evitarían muchos problemas y situaciones engorrosas con amistades, vecinos, familiares, compañeros de trabajo, escuela, en fin en toda situación de interrelación personal.

El ser discreto, es cultivar la tabla de los valores éticos y morales, es ser sensato para formar juicio y fundado tacto para hablar, actuar y emitir opiniones sobre los otros seres.
En este mundo globalizado, es donde se aprecia más la discreción certera. La mala, errónea, equivocada, o malintencionada comunicación, por cualquiera de los veloces medios de propagación, es falta de discreción. Es prioritario ser dueño de la verdadera verdad, para hacerla circular alrededor de la Tierra.
La falsedad de la información, en todos los ámbitos, es maldad, es la destrucción del gran valor que es la discreción.
El ser discreto jamás pasa de moda, ni mucho menos debe causar incomodidad, más bien debemos sentirnos orgullosos de utilizar buen tino al realizar nuestros comentarios.

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